Andalucía

Semana de Lucha Europea 1 a 7 de octubre 2012. Que no conviertan nuestra salud en su negocio.

Presentación de CAS-Sevilla

En la primavera de 2012, activistas sociales, sanitarios y sanitarias en lucha, y militantes de diversas organizaciones políticas y sindicales, constituimos la Coordinadora Anti-privatización de la Sanidad Pública de Sevilla (CAS-Sevilla), habiéndonos ya sumado a la joven red autogestionaria de plataformas contra la privatización de la sanidad.

Este grupo humano viene de la escucha en nuestra localidad del llamamiento de la RAAS para movilizarse el 15 de abril en todos los territorios bajo el lema Tu salud es su negocio

Pocos meses después, no sólo no se han realizado, ni por asomo, las tímidas mejoras prometidas en el pacto de gobierno autonómico, sino que vemos cómo se cumplen nuestros peores presagios, con los recortes y “ajustes” en materia de sanidad llevados a cabo por el gobierno andaluz.


EL TESTIMONIO DE UNA COMPAÑERA

Es difícil transmitir lo que sentimos muchos profesionales ante lo que nos viene encima con los recortes en sanidad… Una mezcla de profunda pena por lo que nos están quitando. Rabia por la falta de respeto a la profesión y a las vidas de nuestros pacientes. Impotencia porque nos atan de manos saturándonos de carga asistencial y saben que no vamos a perjudicar a pacientes por una reivindicación laboral. Y frustración porque sabemos lo que se podría hacer y hacemos lo que podemos con los medios que tenemos… 

La cosa está muy mala, ahora os van a bajar el sueldo otra vez.” Esta frase ya me la han dicho varios pacientes. En un intento amable de solidarizarse con la profesión, aunque a algunos se les escapa cierto tono de satisfacción como pensando: “Os toca pringar que estabais muy bien”

Mal de muchos consuelo de necios… 

Con esa mezcla de sentimientos que he descrito antes, contesto:

Es verdad. Pero el problema no es que nos bajen el sueldo, ni que tengamos que trabajar más horas por menos dinero. Ni que trabajemos aún en peores condiciones laborales que las actuales. El problema no es que profesionales eventuales encadenen contratos mensuales al 70% de la jornada y ni que otros muchos vayan a la calle. El problema no es que nos inunden de burocracia y de objetivos administrativos que cumplir, ni de que nos presionen haciéndonos responsables de contener el gasto. Ni siquiera que de forma torticera nos obliguen a mirar a nuestros pacientes, como gente que abusa, gasta y no es rentable. 

El problema que realmente nos preocupa, es que todas estas reformas nos llevarán sin remedio a que se suspendan programas de prevención y promoción de la salud y que las listas de espera quirúrgica, de visita al especialista, de realización de pruebas diagnósticas y de espera en urgencias se van a alargar de forma dramática. Lo que para la administración es contención del gasto, números y eficiencia, para nuestra profesión va a significar: que a Consuelo no le dio tiempo a que llegara el radiólogo o la trasladaran en ambulancia a otro centro. Que Ginés fallecía por una hemorragia cerebral cuando le hicieron la resonancia a los 6 días de espera de una cama. Que el marido de Carmen murió en el hospital, porque cuando por fin se descolapsaron los quirófanos para operarlo, ya era demasiado tarde

Todos estos nombres son solo algunos casos reales. Han pasado en Cataluña y Madrid, donde nos llevan “ventaja” en esto de los recortes y la privatización de la sanidad.

Estas decisiones políticas van a hacer que muera gente por falta de medios o personal. Los pacientes van a pagar el precio de estas injusticias con su salud, y los profesionales pagaremos con la nuestra, con nuestra estabilidad emocional y con nuestra ya maltrecha economía y… en el peor de los casos, con la inhabilitación o la cárcel, pues muchos pacientes nos harán responsables de las esperpénticas condiciones laborales que han generado los políticos de turno.

A todo esto añadir, que las personas que trabajamos en sanidad somos también usuarios del sistema, con lo que también nos afectará que tarden las citas, las pruebas y las intervenciones. Denunciamos la situación por nuestros pacientes pero también por nosotros y nuestras familias. Todos seremos víctima de estos recortes. Quien piense que no le va a tocar a él o a sus hijos se equivoca: tiene una papeleta como todos los demás. Si algo sabemos en sanidad es que un día la enfermedad te llega, y ese día te cambia la vida.”

Además de esto soy médica de familia, como trabajadora y profesional reclamo:

·Que nuestras reivindicaciones laborales son absolutamente legítimas: ya trabajamos en unas condiciones suficientemente duras y arriesgadas. Un despiste, un error nuestro, puede costar la vida de una persona, y nuestra ruina profesional y personal. Me parece criminal negarnos unas condiciones mínimas y un sueldo digno con la excusa de la crisis. Para los bancos si hay dinero. Salario digno para quien lo trabaja, ni un euro más a los bancos.

·No hay derecho a que nos roben la sanidad pública, que aunque mejorable, es altamente eficiente, y la han conseguido generaciones anteriores con mucho esfuerzo. Nuestra salud no es un negocio, no tiene que ser rentable: es un derecho.

·Y vamos a defender este derecho, por nuestros pacientes, por nuestras familias, y por nosotros mismos. Porque está en juego nuestra salud y la de los nuestros.

Publicado originalmente en el Boletín del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) de la localidad de Sevilla.


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2 respuestas a Andalucía

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